Digitalización, Humanismo digital, PYMES

Uso responsable de internet durante el confinamiento

Compartir
internet-durante-el-confinamiento

En su comparecencia del 21 de marzo, Pedro Sánchez comentó que el tráfico de internet en España había aumentado en un 80 % desde que se declaró el estado de alarma una semana antes. Es más: el pasado lunes  España fue el segundo país de la Unión Europea con más tráfico de datos (por detrás de Alemania) y el quinto del mundo (por detrás de Estados Unidos, India, Reino Unido y la ya mencionada Alemania).

Esto se debe, claro está, a las medidas de confinamiento. El cambio de trabajar en la oficina a hacerlo en casa no supondría por sí mismo un cambio tan radical, dado que el tráfico solo cambia de ubicación. Para comprender este aumento, tenemos que pensar en otros momentos de consumo:

  • Aumento de videoconferencias, llamadas por internet y otras modalidades que hacen que el tráfico de datos sea mayor cuando se trabaja desde casa (muchas de estas reuniones son presenciales en las oficinas).
  • Consumo audiovisual en el tiempo de ocio. Series, películas y juegos en línea ya eran habituales. Pero, al pasar más tiempo de ocio en casa, su consumo se dispara.
  • Nueva oferta de contenidos. En unas pocas semanas se han popularizado modalidades que pretenden traducir al mundo digital diversos planes que las personas suelen realizar en el físico. Por ejemplo, “webinars” para sustituir a los seminarios y conferencias, clases de yoga o de baile online, conciertos, visitas a museos, tutoriales de cocina, visitas de realidad virtual… Sin olvidarnos de los memes, vídeos y chistes que circulan por todas las plataformas sociales y la continua actualización de noticias online para estar informados de la situación.

Todo esto hace que el consumo de internet se haya disparado hasta límites insospechados. Hace unos días, la Comisión Europea detectó el problema del aumento del tráfico de datos y pidió a los grandes de la distribución digital, como Netflix, que rebajaran su ancho de banda para evitar el colapso de la red. En un momento crítico como el que vivimos, es de suma importancia poder garantizar la conexión para tareas como la educación o el teletrabajo. En ese mismo comunicado, la Comisión Europea pedía también responsabilidad a los ciudadanos.

Dicho y hecho: al día siguiente, Netflix acusó recibo de esa petición y aceptó reducir un 25 % su ancho de banda en Europa para dejar más espacio en las redes para otros menesteres. Toda una muestra de responsabilidad con la ciudadanía que también responde a uno de los objetivos empresariales de la plataforma de streaming, que es la eficiencia de la red (que pueda llegar a todos y no solo a unos pocos a gran calidad).

Las grandes teleoperadoras se sumaron a esa petición pocos días después sugiriendo a las personas que adoptaran algunos buenos hábitos referentes al uso de internet en casa:

  • Realizar los grandes consumos de datos (por ejemplo, el visionado de películas y series) a las horas “valle”, es decir, las que tienen con menos tráfico. El resto del tiempo, animan a reservar la conexión para las acciones realmente necesarias
  • Usar el teléfono fijo en lugar del móvil siempre que se pueda
  • Enviar enlaces a archivos grandes en lugar de adjuntarlos
  • No hacer siempre las conferencias con vídeo
  • Utilizar herramientas de equipo como Teams o Slack
  • No enviar correos masivos

España cuenta con una conexión ejemplar, pero el momento que estamos viviendo no tiene precedentes y, en situación de aislamiento, es un alivio saber que seguiremos en contacto con nuestras empresas y nuestros seres queridos. “Un uso racional y responsable de las redes nos permitirá a todos, proveedores del servicio, empresas y particulares, asegurar que dispondremos de una comunicación de calidad de forma sostenible en el tiempo, ante un escenario de intensificación del trabajo y la escolarización en remoto que puede prolongarse varias semanas”, dicen los operadores en su comunicado conjunto.

El uso de la tecnología durante la crisis del COVID-19

En estos extraños días de confinamiento, todo debe estar equilibrado entre el ocio y el trabajo: nuestra energía, los espacios en la casa, el tiempo que dedicamos a cada uno y, también, el consumo de internet y el uso de los dispositivos electrónicos.

Es necesario que exista un balance entre nuestra responsabilidad laboral y empresarial y nuestro desarrollo personal y familiar, así como la educación de nuestros hijos.

La tecnología está resultando ser una de las grandes protagonistas de esta crisis. No solo nos mantiene conectados e informados y nos permite saber qué tal están las personas que nos importan, sino que permite a algunos sectores y empresas seguir llevando a cabo su actividad profesional casi sin cambios (como es el caso de Sage).

Además, están proliferando los usos aplicados de la tecnología para ayudar durante la pandemia: desde la fabricación de respiradores con impresoras 3D hasta el desarrollo de aplicaciones para evitar el colapso de las líneas telefónicas de los centros de salud o para crear mapas de seguimiento del virus.

La Comisión Europea, consciente de que en esta crisis nadie tiene la verdad absoluta todavía, ha abierto una convocatoria para que las startups que tengan ideas novedosas para enfrentar esta pandemia en cualquiera de sus dimensiones las comuniquen sin demora.

Mientras tanto, al igual que en el terreno sanitario se ha pedido a la ciudadanía un esfuerzo añadido al que realizan los profesionales de la salud, en el terreno tecnológico debemos tener el mismo compromiso y la misma responsabilidad y poner nuestro grano de arena para que la solución de esta crisis no sea solo cosa del gobierno o las grandes corporaciones sino de cada uno de nosotros.


0 Comments
Compartir

Luis Pardo Céspedes

CEO de Sage para España y Portugal. Mi pasión es hacer crecer negocios, PYMES y personas a través de digitalización, innovación y liderazgo. Mi último libro trata sobre #humanismodigital.

    Responder tu comentario:

    Tu email no será publicado. Los campos requeridos están marcados.*