Autónomos y emprendedores, Digitalización, Humanismo digital

Emprendimiento y plataformas: el valor de las redes de personas

Compartir
plataformas-colaborativas

A los factores tradicionales que un emprendedor tiene que analizar para estudiar la viabilidad de su negocio se ha sumado en los últimos años uno muy importante: el efecto red.

Antes del auge de las plataformas digitales, un emprendedor tenía en cuenta factores como sus recursos, su idea, su trabajo, sus proveedores, los precios… La combinación de todos esos elementos con el momento y el lugar elegido para poner en marcha el negocio determinaba el éxito o el fracaso de este. Por ejemplo, si quería comercializar un producto novedoso, calculaba cuánto le costaría fabricarlo, qué demanda tendría, a qué precio lo vendería, qué acciones podría llevar a cabo para promocionarlo, etc. Y con todo eso podía hacer un plan bastante acertado sobre el retorno que obtendría. Del mismo modo, si iba a poner en marcha un restaurante, hacía un estudio sobre la demanda en la zona, la competencia existente, etc.

Con variantes, ese era básicamente el esquema de cualquier negocio. Pero en los últimos años han surgido un sinfín de empresas que dependen de un factor más: la red de usuarios que consigan crear. Sin esa red, dichas empresas pierden su fuerza y su razón de ser. Son las mencionadas plataformas digitales.

Los ejemplos son numerosos. Pensemos, por ejemplo, en la empresa de alquiler de estancias por periodos variables de tiempo Airbnb. Por muy buena que sea la idea o por bien que funcione su tecnología, la plataforma no tiene valor si no hay usuarios que suban contenido a ella. Lo mismo ocurre con portales inmobiliarios como Idealista o Fotocasa.

Crecer hasta el infinito

Una de las características más destacables de este tipo de negocios es su innegable escalabilidad: una vez desarrollada la tecnología, pueden crecer de forma ilimitada siempre que los usuarios confíen en ellos. Esto es lo contrario de lo que pasa con otros negocios tradicionales. Por ejemplo, una pastelería. Si tiene mucho éxito, puede abrir más locales; pero cada uno de ellos exigirá el pago de un alquiler, las nóminas de los empleados, etc; y esto hará que el crecimiento implique también más costes. En el caso de las plataformas, el margen de beneficio puede aumentar de manera considerable sin que los recursos y sus costes cambien apenas.

Conexión bilateral

La mayoría de estas plataformas crean una amplia red no solo de personas que utilizan los servicios ofrecidos, sino también de personas que los ofrecen. El papel de las plataformas es mediar entre ambas partes. Así, se convierten en muchos de los casos en marketplaces. Estos pueden ofrecer servicios, como es el caso de plataformas de alquiler vacacional como Booking, o productos, como en el omnipresente Amazon. También pueden ser espacios donde se conectan y clasifican la oferta y la demanda, como Wallapop.

Las plataformas que ofrecen contenido, como YouTube, también se benefician del efecto red. Aunque el producto comercializado es bien distinto, sigue habiendo unos usuarios que lo crean y otros que lo consumen.

Como son terceros los que ofrecen el producto o servicio, las plataformas obtienen sus ingresos principalmente por una tarifa o comisión por las transacciones realizadas en ellas. También, a veces, por otros conceptos como publicidad o por cobrar una tarifa a aquellos que ofrecen sus servicios por el hecho de estar publicitados en la plataforma (es el modelo de Habitissimo, que pone en contacto a profesionales del mantenimiento, fontanería y otras tareas relacionadas con el hogar con personas que necesitan dichos arreglos o reformas).

El valor de las personas

Así que el valor de estas startups (o empresas ya desarrolladas, como es el caso de la mayoría de los ejemplos que he elegido) ya no es el que dé la propia empresa a sus clientes, o no solo es ese. Es sobre todo la magnitud y calidad del contenido aportado por los usuarios, que pasan a desempeñar un rol activo en lugar del pasivo que tuvieron tradicionalmente. Si nadie subiera sus casas a Idealista o a Booking, estos no tendrían ningún valor. Si los restaurantes no se sumaran a Deliveroo, esta plataforma no podría existir. Y así podríamos continuar dando ejemplos hasta el infinito.

Otro efecto derivado de este poder de la red que se crea es que se dificulta enormemente que entre a competir una empresa de características similares. El motivo es que un usuario siempre preferirá dirigirse allí donde la red es más amplia antes que a una empresa emergente que aún no cuenta con un gran número de usuarios. Pensemos por ejemplo en las aplicaciones de citas como Tinder. Un usuario preferirá acudir a aquella donde podrá encontrar otros usuarios, pues tal es el fin de la herramienta. Por eso solo existe una o a lo sumo dos plataformas potentes en cada categoría de negocio: el primero que se llevó todos los usuarios mantiene fácilmente su poder.

La duda es ¿cómo crear esta potente red que consiga todos esos objetivos de rentabilidad y escalabilidad? Arrancar una plataforma siempre es duro porque existe el componente de la incertidumbre. ¿Conseguirá despegar y crecer lo necesario? Hay varias formas de crear la red al principio, como por ejemplo regalar el servicio a los primeros inscritos o a uno de los dos lados de la ecuación, realizar una fuerte inversión en marketing, etc.

Lo malo de los negocios basados en personas ajenas a la empresa es, como hemos dicho, la impredecibilidad y la dificultad inicial de sumar un gran número de usuarios. Pero lo bueno es que, si tu modelo de negocio consigue enamorarlas, esas personas se convertirán en prescriptoras de tu marca, en embajadoras que nutrirán y fortalecerán tu red.

Los negocios tradicionales seguirán existiendo. Seguirá habiendo hoteles, restaurantes y tiendas a pie de calle. Pero nadie que se especialice en economía y empresa puede obviar que este tipo de negocios, las plataformas, son los más llamados a crecer de forma exponencial y cubrir con sus largos brazos todas las áreas que demandemos ahora y en el futuro.

0 Comments
Compartir

Luis Pardo Céspedes

Consejero Delegado - EVP Sage Iberia. Mi pasión es hacer crecer negocios, PYMES y personas a través de digitalización, innovación y liderazgo. Mi último libro trata sobre #humanismodigital.

    Responder tu comentario:

    Tu email no será publicado. Los campos requeridos están marcados.*