Digitalización, PYMES

La inteligencia artificial no es solo para las grandes empresas

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Las empresas medianas y hasta algunas de las pequeñas pueden aprovechar todas las ventajas de la inteligencia artificial para competir con rivales mucho más poderosos. 

Uno de los mitos más peligrosos para los negocios que no son inmensos ni multinacionales es creer que la búsqueda de la disrupción y la tecnología más avanzada, en general, es algo que debe preocupar únicamente a competidores con bolsillos profundísimos y gigantescos. Es verdad que la investigación innovadora es costosa, que son necesarias muchas pruebas y no pocos errores y que no todos pueden permitirse laboratorios con cientos de profesionales. Lo que no es cierto es que los pequeños negocios no puedan ganar a los grandes en nichos específicos exprimiendo herramientas tan sofisticadas como la inteligencia artificial o IA. Es más: a menudo, las pequeñas son más ágiles a la hora de implementarlas.

Recordemos esto: las startups están redefiniendo sectores enteros, desde los productos de belleza personal hasta los medios de comunicación, pasando por la distribución. Y lo hacen porque tienen una propuesta de valor especialísima, porque saben comunicarla a través de las redes sociales y porque aprovechan hasta el hueso todas las oportunidades que les brinda la tecnología. 

Pero vayamos un poco más allá. Los negocios no tienen por qué ser startups hiperdigitales con vocación de unicornio. De eso nada. Pueden ser, sencillamente, proyectos empresariales de crecimiento gradual —pequeñas cadenas de dos o tres tiendas, por ejemplo— que entienden que el abaratamiento que implican las herramientas digitales les abre una formidable brecha para ser más ágiles, más eficientes y más cercanas con sus consumidores. 

Antes, acceder a grandes masas de consumidores era impensable sin desembolsar cifras astronómicas en anuncios y publicidad dentro y fuera de la televisión. Ahora, eso ha cambiado dramáticamente gracias a Facebook o Instagram. Antes, además, conocer el perfil de esas audiencias resultaba imposible sin la ayuda de sesudos y carísimos estudios de marketing. Hoy eso ya no es así gracias a la revolución de los datos masivos y la inteligencia artificial. 

Precisamente, una empresa mediana o pequeña puede recopilar, almacenar y analizar millones de datos de clientes reales y potenciales gracias a ese ecosistema que conocemos como “la nube” a un coste bajísimo. La IA podrá proponerles interesantes conclusiones sobre ellos mediante instrumentos como el análisis de sensaciones (sentiment analysis) o el machine learning, que rastrean las preferencias, las reacciones y los hábitos de los consumidores. Esos perfiles les ayudarán a moldear tanto su oferta como sus comunicaciones. 

Otra forma de aprovechar la inteligencia artificial la estamos viendo con los chatbots. Hablamos de unos autómatas programados para resolver las dudas más recurrentes de los que consumen o quieren consumir nuestros productos. Estos chatbots reducen la necesidad de contar con amplios departamentos para atender a los clientes. Además, facilitan notablemente la recopilación de todos los detalles de las interacciones con ellos para que podamos entender sus necesidades cada vez mejor. 

Lo que decimos de los chatbots puede aplicarse sin problema a la automatización de muchas tareas repetitivas. Aquí es importante recordar que automatizar no es lo mismo que implementar soluciones de IA. Una cosa es hacer que las máquinas reemplacen a los humanos en procesos que nunca cambian y otra cosa es diseñar e incorporar unas máquinas que, además de eso, nos ayuden a trabajar mejor y con más eficiencia aprendiendo de experiencias pasadas. La inteligencia artificial facilita mucho el trabajo de los departamentos de gestión de inventarios, contabilidad y marketing de las pequeñas y medianas empresas.

Naturalmente, no hay que caer en exageraciones sobre la utilidad de las nuevas tecnologías. Cada empresa debe analizar caso por caso cuáles son los instrumentos que mejor se adaptan a sus estrategias. Al mismo tiempo, debemos reconocer que sí existen proyectos demasiado pequeños como para que les compense realizar una fuerte inversión tecnológica. Dicho esto, todos los negocios, desde las cadenas de zapaterías hasta los bancos, deberían preguntarse en algún momento si están exprimiendo a conciencia las oportunidades de la digitalización. Es casi seguro que, también en su sector y con su tamaño, la innovación y las nuevas tecnologías sean uno de los ingredientes fundamentales para seguir creciendo, compitiendo y, como saben muchos emprendedores, divertirse. Hay pocas cosas más apasionantes que jugar un partido desafiante mientras el terreno de juego se mueve bajo nuestros pies. 

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Luis Pardo Céspedes

Consejero Delegado - EVP Sage Iberia. Mi pasión es hacer crecer negocios, PYMES y personas a través de digitalización, innovación y liderazgo. Mi último libro trata sobre #humanismodigital.

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