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Que nadie te empuje al cambio: ¡lánzate tú!

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Las personas y las compañías se enfrentan a menudo al cambio como si este fuera una marea a la que deben subirse si no quieren ser arrasados. 

Ante esta situación, son muchos los que te dicen lo que tienes que hacer. Cómo tienes que enfrentarte a esa transformación inevitable. A veces, en medio de toda esta vorágine de consejos no siempre solicitados, es recomendable recordar a Sócrates y a su mayéutica, que consistía en explorar el fondo de nuestro propio conocimiento mediante la técnica de hacernos preguntas y encontrar nuestras propias respuestas. Cuando uno sienta que va a una velocidad descompensada con respecto a esa marea, recomiendo que se pare a pensar. La transformación digital también va de que cada uno encuentre sus propias verdades.

A continuación expondré algunos de estos interrogantes que pueden ser útiles para hacer autoanálisis del momento de digitalización en el que nos encontramos, en qué medida debemos cambiar y qué podemos esperar del futuro.

HACERTE LAS PREGUNTAS CORRECTAS

La primera pregunta es fácil: ¿qué hay en esa marea? ¿Cuáles son esos actores que te empujan al cambio? Si preguntas eso a distintas personas, probablemente nombrarán a sus propias compañías que les demandan nuevas habilidades, a profesionales más jóvenes o más preparados que podrían sustituirles, a los clientes, a los proveedores, a los competidores. Todos estos stakeholders son exigentes. Ejercen una presión diaria, esperan algo de ti. Demandan que des la talla, que estés al día, que te transformes.

La transformación digital debe ser un proceso y no un fin. Así que la siguiente pregunta que debemos hacernos es: ¿cómo puede ayudarme esa tecnología (a mí o a mi empresa)? ¿Qué fines voy a conseguir con ese medio? Si encuentras que la tecnología puede ayudarte a crear nuevos modelos de negocio o a hacer mejores los existentes, ya tienes un motivo para subirte a la marea voluntariamente. La mayoría de las empresas invierten en transformación digital para dar un valor añadido o mejorar su efectividad. Quieren ser mejores empresas.

Tu tercera pregunta debe ir relacionada con la capacidad de tu empresa para transformarse digitalmente. Por poner un ejemplo, a un arquitecto le resulta más fácil situar una vía o un puente en un paraje donde no hay nada que encajarlo en una urbe repleta de rascacielos y otros edificios. Lo mismo pasa con las empresas: por eso las pequeñas son más ágiles y por eso las startups absorben la tecnología como esponjas mientras a otras más grandes les cuesta mucho incorporarla. Esto no quiere decir que no sea posible: solo que hará falta desplegar todo el arsenal de liderazgo, talento y cultura corporativa para conseguirlo.

Otra pregunta: ¿qué es lo que tu empresa hace de fábula, sin lo cual no estaríais donde estáis? Eso no debes olvidarlo por mucha tecnología que te digan que incorpores. Ese es vuestro verdadero valor. Puedes potenciarlo sirviéndote de tecnología, pero nunca debes olvidarte de él o sustituirlo.

Algo más sobre lo que debes reflexionar. En tu caso concreto, ¿quién pone las trabas a la digitalización? ¿Es la visión de los empleados, el estaticismo de los mandatarios, la falta de inversión, el rechazo al cambio? ¿Tienen algo que ver la inercia y la procrastinación?

«¿Quién pone las trabas a la digitalización?»

Las respuestas de cada persona a estas preguntas pueden, y deben, variar. Algunas de ellas coinciden, pero lo mejor es que cada uno realice su ejercicio y saque sus propias conclusiones. Nada de lo que te digan va a calar mejor en ti que aquello que deduzcas por ti mismo.

EL STAKEHOLDER MÁS IMPORTANTE

Volvamos al listado de la primera pregunta. A todos esos stakeholders que piden a gritos que cambies. En esa enumeración inicial hemos olvidado dos muy importantes.

El primero es ese competidor o circunstancia que todavía no sabes que existe y que cambiará todo para tu negocio. Siempre tienes que tener en cuenta que eso puede ocurrir, que la zona donde te encontrabas cómodo puede dejar de existir. ¿Acaso podían prever los fabricantes de linternas o de reproductores de música que todo el mundo comenzaría a usar su móvil para tales fines? Nunca te acomodes tanto como para no ver venir un cambio de envergadura.

El último y más importante stakeholder que te debe empujar al cambio eres tú. El mismo que acaba de hacerse preguntas y encontrar sus propias respuestas. Debes pensar en tus objetivos individuales, en los beneficios que te aportará abrazar las oportunidades que ofrece la tecnología. En cuál es tu reto personal, más allá del reto de tu empresa o de tu equipo. En ese nivel, el humano, el de la persona, es donde comienza la verdadera transformación digital. 

Si tú no cambias, nada cambia.

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Luis Pardo Céspedes

Consejero Delegado - EVP Sage Iberia. Mi pasión es hacer crecer negocios, PYMES y personas a través de digitalización, innovación y liderazgo. Mi último libro trata sobre #humanismodigital.

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