Management y talento

Habilidades nada blandas

Compartir
soft-skills

Qué mal elegidos están los nombres a veces. Me acuerdo, por ejemplo, del organismo llamado “Insalud”; cuyo nombre está formado correctamente a partir de siglas pero deja bastante que desear a la hora de dar confianza a quien lo escucha (“in-” es un prefijo que significa “lo contrario”).

Bromas aparte, nunca me gustó que llamaran “blandas” a ese conjunto de habilidades interpersonales difícilmente cuantificables que van más allá de las tradicionales que se requieren en un puesto de trabajo y que, a mi juicio, son tremendamente relevantes.

Cuando se empezó a hablar de esas soft skills en el entorno laboral y de Recursos Humanos, la división parecía más clara de lo que lo es ahora. Las hard skills o habilidades duras eran aquellas que se adquirían mediante formación. Uno no puede saber programación, por ejemplo, si no lo aprende (estudiando en un centro formativo o de forma autodidacta). En este paraguas estaría todo lo que se estudia en carreras universitarias, formación profesional o cursos: leyes, gramática, SEO, estadística, idiomas.

Las soft skills englobaban entonces esas otras actividades que la persona tenía sin haberlas estudiado. Le eran innatas (buena mano en el trato con las personas, paciencia, actitud positiva, calma en situaciones de tensión) o las aprendía día a día durante su experiencia profesional y vital (liderazgo, capacidad de trabajar en equipo, ética profesional, pensamiento crítico o flexibilidad).

Este tipo de habilidades solían estar en una esquina de los CVs. Siempre supimos que las empresas las deseaban, pero era algo que no se podía demostrar o cuantificar. “Capacidad de trabajar en equipo” se convirtió en una coletilla que no significaba nada dado que todos la añadían, tuvieran esta habilidad o no. Así, las soft skills eran un regalo, un plus que algunos trabajadores resultaban tener, cosa que no se ponía realmente de manifiesto hasta semanas o meses después de su incorporación a un puesto.

La situación ha cambiado. En primer lugar, hay estudios que arrojan datos científicos sobre la importancia de estas habilidades para la productividad y el buen ambiente laboral. Un ejemplo es el estudio Soft skills 4 talent del grupo Manpower, que confirma que la concienciación sobre la importancia de estas habilidades ya no se limita al departamento de Recursos Humanos.

En segundo lugar, ocurre que distintas generaciones desarrollan más distintas habilidades. Los millenials han nacido en un entorno digital, han presenciado el despliegue de nuevas profesiones y, por ejemplo, cultivan con énfasis la creatividad allá donde la Generación X destacaba en otros temas como la gestión de personas o las habilidades de negociación. Son tendencias generacionales que nos arrojan una conclusión: las personas se van a diferenciar sobre todo por esas soft skills, mucho más que por los conocimientos técnicos o académicos, que serán más homogéneos para todos.

Las personas se van a diferenciar sobre todo por esas soft skills, mucho más que por los conocimientos técnicos o académicos

El tercer punto a tener en cuenta para valorar la importancia que están cobrando estas habilidades blandas es el hecho de que hayan entrado en las Universidades o en las escuelas de negocios. Asignaturas o cursos de humanidades, de retórica, de mindfulness, de liderazgo o de crecimiento personal están a la orden del día en muchos currículos académicos.

LAS MÁS DEMANDADAS

¿Cuáles son las habilidades más demandadas? Según el citado estudio, la resolución de problemas, la orientación a objetivos y la colaboración.

Pero el listado de soft skills es muy flexible. Hay quien incluye entre ellas la comunicación (escritura y expresión verbal), aunque otros la consideran hard skill por ser algo que puede estudiarse y entrenarse. La puntualidad también está a veces entre las mencionadas, si bien no llega a ser tanto una habilidad sino algo que se consigue mediante una decisión consciente.

Me consta que los departamentos de Recursos Humanos están llevando a cabo distintas técnicas para evaluar estas habilidades: cuestionarios de personalidad a los que es difícil engañar porque te obligan a elegir entre dos habilidades que son positivas, por ejemplo; evaluación subjetiva de lo que un candidato transmite en la entrevista, búsqueda de referencias de personas que han trabajado con él…

Estoy seguro de que cada vez estos procesos estarán más sofisticados. Hasta entonces, es inevitable que a la hora de valorar un CV las cualidades más medibles sigan pesando más. El día de la entrevista, sin embargo, puede que las hard skills compartan protagonismo con las soft skills. Y, finalmente, hay un ámbito en el que las blandas serán las reinas: es durante el desempeño de tu puesto de trabajo cuando saldrán a la luz, y de ellas dependerá tu permanencia en el puesto, tu ascenso en la carrera profesional y tu satisfacción personal.

Nunca es tarde para reflexionar sobre en cuáles de ellas destacamos y qué otras podríamos trabajar un poco más.

0 Comments
Compartir

Luis Pardo Céspedes

Consejero Delegado - EVP Sage Iberia. Mi pasión es hacer crecer negocios, PYMES y personas a través de digitalización, innovación y liderazgo. Mi último libro trata sobre #humanismodigital.

    Responder tu comentario:

    Tu email no será publicado. Los campos requeridos están marcados.*