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Tres habilidades emocionales para alcanzar el éxito laboral en 2017

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Con la llegada de septiembre comienza el nuevo curso escolar y mientras los niños vuelven a las aulas, los adultos tenemos que recuperar nuestra vida cotidiana: volver a la ciudad, a nuestra mesa de oficina y también a retomar la ineludible necesidad de adquirir nuevo conocimiento. Porque, como todos sabemos, aprender es una tarea que no se acaba cuando se deja de tener cierta edad: es una necesidad constante que nos permite renovarnos, ampliar nuestra mente, mejorar y si así lo queremos, comenzar la nueva vida de la que os hablaba en mi último post.

¿Y qué podemos aprender en este curso escolar? ¿Qué tipo de habilidades serán las más útiles para nuestro desempeño diario o para mejorar nuestra vida? Aprender a organizarnos y optimizar nuestra gestión del tiempo hará que seamos más productivos y nos permitirá pasar más tiempo con nuestras familias, atendiendo nuestra vida personal. Mejorar nuestra capacidad para manejar otros idiomas siempre será, sin duda, una herramienta útil en el trabajo.  Sin embargo, muchas veces nos olvidamos de la importancia de desarrollar otro tipo de habilidades que nos permitirían diferenciarnos y también afrontar  los retos cotidianos.

Me refiero a la importancia de desarrollar las habilidades derivadas de nuestra inteligencia  emocional que David Goleman, autor de “The Emotionally Intelligent Workplace” define como “una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social”.

Muchas veces no se trata sólo de tener el valor de abandonar nuestra zona de confort: se trata de que, una vez fuera, consigamos dominar el nuevo entorno, integrarnos y llegar a sentirnos útiles en él. Ampliar, en definitiva, esa zona de tranquilidad en la que nos sentimos aceptados.

En un informe de PwC, Trabajar en 2033, se destaca que la creciente aparición de startups y de nuevos modelos de negocio ha generado la necesidad de buscar un nuevo tipo de perfil de trabajador, necesariamente ligado a las nuevas tecnologías, pero también con alta capacidad de adaptación en un entorno inestable y de reinvención constante, orientado a resultados.

En este sentido, la tendencia en cuanto a la búsqueda y al desarrollo del talento apunta hacia la necesidad de que el trabajador adquiera habilidades y actitudes antes olvidadas o menos valoradas en la empresa, como son la capacidad de liderazgo, flexibilidad o la capacidad para desenvolverse en diferentes entornos.

Muchas compañías han comprendido que la formación continua de sus empleados se traduce en mayores niveles de rendimiento, motivación y mayor capacidad de adaptación a los cambios. Y por eso están empezando a fomentar el acceso a la formación en la empresa, lo que supone una gran ventaja competitiva y una tendencia en alza para los próximos años.  Esta nueva actitud permitirá a las compañías poner en valor a sus actuales empleados y atraer al nuevo talento, profesionales millennials que saben que la formación constante es necesidad.

Entonces, ¿cómo podemos prepararnos para tener éxito? ¿Qué tipo de habilidades podríamos adquirir en 2017 para despuntar sobre el resto y mejorar en nuestra actividad? Por supuesto, hay miles de opciones por las que poder decantarse. Yo os propongo innovar y dedicar tiempo en este nuevo año a desarrollar esas habilidades emocionales de las que hemos hablado y a las que tanto valor se les da en el contexto empresarial del nuevo milenio:

1. Desarrollar la habilidad de manejar el estrés. Se pueden practicar técnicas sencillas, como buscar tiempo para relajarse, reír, cuidar la dieta o hacer ejercicio. Pero también es una buena opción aficionarse a prácticas guiadas que integrar después en el día a día, como el mindfullness o el yoga, cuyo poder comienzan a utilizar las empresas incluso para reducir el absentismo laboral.  El estrés laboral se ha convertido en un problema de salud capaz de perjudicar tanto al bienestar y a  la productividad individual como al de  las organizaciones. En Estados Unidos, las autoridades sanitarias apuestan en firme por su prevención con medidas que afectan a todos los ámbitos de la empresa, desde los horarios, hasta la carga de trabajo, el diseño de las tareas o el entorno social generado en la organización.

2. Trabajar la habilidad de resolver conflictos: En el día a día nos encontramos con numerosos conflictos que generan asperezas y con dificultades que bloquean nuestra actividad. Vienen generados por falta de anticipación, de adaptación y a veces de diálogo. Seguir cursos de mediación y solución de conflictos nos puede ayudar tanto a anticiparnos a ellos como a afrontarlos y resolverlos. También puede sernos útil adquirir formación relacionada con el liderazgo, la gestión adecuada de los equipos o sobre cómo crear relaciones de comunicación fluida en el trabajo. En el plano más personal, no debemos olvidar el gran reto que supone gestionar las propias emociones para afrontar correctamente cualquier conflicto, como explica David Goleman, reconocido experto en inteligencia emocional, en esta entrevista realizada por Eduard Punset.

3. Mejorar la habilidad de dialogar. Aprender a comunicar, a expresarse adecuadamente, a escuchar y a comprender a  los demás. Son capacidades aparentemente básicas para desenvolverse en sociedad pero que, en muchas ocasiones –cuando se carece de ellas o no están plenamente desarrolladas—pueden representar un serio escollo para conseguir trabajo, un ascenso o para sacar un proyecto adelante.  Para ayudarnos a mejorar en este ámbito existen infinidad de opciones formativas, recursos como las charlas TED y expertos que pueden guiarte en la tarea. Uno  es el psicólogo Rafael Santandreu, cuyos consejos pueden serte útiles. Pero hay muchos más. Lo importante es querer hacerlo.

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Luis Pardo Céspedes

Consejero Delegado - EVP Sage Iberia. Mi pasión es hacer crecer negocios, PYMES y personas a través de digitalización, innovación y liderazgo. Mi último libro trata sobre #humanismodigital.

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    1. Rafael Muñiz
      septiembre 13, 2016en10:29 am

      Magnifico post para la vuelta al curso empresarial, cuando nos daremos cuenta de lo que nos puede ayudar a reflexionar lo que nos indicáis «los maestros»

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