Autónomos y emprendedores, PYMES

Malas madres con buenas ideas para mejorar la sociedad

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Mi madre habría sido una Mala Madre. Y que no se interprete mal, para mí ha sido la mejor. Me refiero a que ella fue una de esas mujeres a las que, en su tiempo, les tocó sacar adelante a su familia y además, ser empresaria. Si los tiempos de antes fueran los que son ahora, bien podría haber compartido demandas e inquietudes con El Club de las Malas Madres, iniciativa nacida de la necesidad de expresar que, por ser común, crece y se expande con buena salud entre madres de 25 a 45 años.

Conocí este club y a Laura Baena, su fundadora, durante la presentación en un foro debate de los datos de la Radiografía Pyme 2015 de Sage en relación con el entorno sociolaboral, que tuvo de protagonista a la mujer profesional. Ellas son mayoría en más de la mitad de las pymes y el colectivo autónomo. Queremos conocerlas más.

Allí hablamos de que, sin distinción de género, la mayoría de los trabajadores apoyaría la puesta en marcha de medidas que les permitieran conciliar
vida personal y laboral. También la mayoría considera, como sostuve en mi anterior post, que la tecnología bien empleada les puede ayudar.

Conciliación vs productividadSin embargo, sigue habiendo reticencias respecto a la conciliación: el 11% de pymes y autónomos descarta aplicar medidas en este sentido por considerar que reducirían ventas y productividad. De esta reflexión surgieron preguntas.

¿Trabajar más horas implica siempre vender más? ¿Será por esa cultura de ‘más es más’ que España es el país europeo donde se pasan más horas en la oficina y se obtiene menor productividad?

En este debate, Laura, de Malas Madres, habló de la inercia cultural. Del freno de muchas empresas a entender que, en realidad, se nos paga por objetivos y no por horas a emplear en esta u otra tarea.

Que el presentismo no es la panacea, que es mejor equilibrarlo con el teletrabajo en función de la necesidad. Dice Maica Enrique, empresaria hace 35 años, madre y cliente de Sage, que cuando entiendes eso ya no hay marcha atrás. Que así se consigue esa implicación del empleado de la que todos hablan y pocos logran. Y en el caso de las trabajadoras madres, más. Porque sienten la confianza que les da su empresa y cumplen mejor su responsabilidad.

Esto es un hecho probado, apuntaba Silvia Leal, experta en e-liderazgo y energía innovadora: ofreciendo conciliación a tus trabajadores aumentas su productividad.

Centrando el debate en la mujer profesional, Laura se quejaba de pertenecer a una generación de “mujeres engañadas”, a quienes se les ha exigido llegar a todo y que sólo habían logrado sentirse mal. Y es que nadie –ni una mujer ni un hombre—puede estar a todo siempre y además despuntar. Pero hasta no hace mucho, a ninguna mujer se le había ocurrido dar la voz de alarma frente a la sociedad.

Es necesario, decía, cambiar formalmente las reglas del juego y que este cambio se traduzca en la cultura empresarial. Para Isabel García-Zarza, jefa de Nacional y Reportajes de Yo Dona, esta evolución es posible. Pero requiere voluntad por parte de las empresas y del propio Gobierno. Imposible parecía, hace unos años, que se prohibiera fumar en bares, oficinas y transportes. Ahora la norma es lo normal. ¿Por qué no adoptar esa vía para generar un nuevo cambio de mentalidad?

Tecnología conciliarCon ayudas que permitan al empresario afrontar mejor los permisos de maternidad; con permisos de paternidad obligatorios, que acaben con el estigma maternal; o premiando la flexibilidad de horarios, trabajar (al fin) por objetivos para mejorar (también al fin) la productividad. Para Isabel García-Zarza, así se evitarían las malas conciencias, la frustración laboral, las maternidades tardías y en definitiva, el proceso autodestructivo en el que se ha metido la propia sociedad.

Dori Barrios, futura mamá, cliente de Sage y emprendedora, admitía que, para negocios que empiezan como el suyo, ya resulta difícil asumir las medidas de conciliación y los permisos paternidad. Pero si los hay, se deben garantizar.

Se trataría, decía Maite Egoscozabal, otra de las Malas Madres, de dar visibilidad al trabajo reproductivo. Nada más. Reconocer su papel social. Pero los de arriba carecen de esta perspectiva, no atienden a los pequeños detalles que pueden cambiar el mundo, viven la realidad del IBEX, lamentaba Maica. Habrá que ayudarles a enfocar. Mujer emprendedora, empresaria, directiva, autónoma o trabajadora: adelante, siempre adelante. El mayor reconocimiento a todas desde estas líneas.

 

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Luis Pardo Céspedes

Consejero Delegado - EVP Sage Iberia. Mi pasión es hacer crecer negocios, PYMES y personas a través de digitalización, innovación y liderazgo. Mi último libro trata sobre #humanismodigital.

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