Digitalización

¿Black Mirror o realidad?

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Muchos sabéis que soy un seríefilo, cuando el tiempo me permite disfrutar de este hobbie, y Black Mirror es una de las series que más me han hecho pensar y reflexionar. La serie de televisión británica, compuesta por episodios independientes, gira en torno a cómo la tecnología afecta y está cambiando nuestras vidas.

La primera pregunta que me hago cuando termino un capítulo suele ser la misma: ¿están los avances tecnológicos sacando la cara más amarga del ser humano? ¿Llegaremos a esta ficción distópica que plantea su creador, Charlie Brooker?

Esta entrega televisiva es la crítica tecnológica llevada al extremo, pero lo cierto es que alguno de los lados tecnológicos más espeluznantes que plantea ya están presentes en nuestra sociedad, aunque de algunos ni nos demos cuenta. Tomar conciencia de este hecho, pese a ser un fiel defensor del uso de la tecnología, es algo que, sin duda, asusta.

De Black Mirror al mundo real

Dime cuántas estrellas tienes y te diré quién eres

¿La simple acción de valorar al conductor de Uber o al anfitrión de Airbnb con estrellas al finalizar el servicio no os recuerda al episodio Caída en picado en el que el valor de la persona se medía en las estrellas que ésta tenía y, según el número, podía acceder a unos servicios más o menos privilegiados y, por tanto, a un estatus social?

Lo cierto es que vivimos en una era en la que no es extraño medir la reputación de la persona por su número de seguidores en redes sociales (existe la followrexia, la obsesión por conseguir seguidores), pero la realidad ha superado a Black Mirror. Ya existe Credo360, una app que permite calificar a la gente que te rodea y obtener calificación de acuerdo al grado de confianza.

China ha ido un paso más allá todavía y ya existe una tecnología emergente que se parece, y mucho, a lo reflejado en el referido episodio. Crédito Social es un sistema estatal que da a los usuarios una puntuación en función de sus hábitos personales y, más preocupante, de las personas con las que se relacionan. El gigante asiático está preparando una enorme base de datos para evaluar el comportamiento de sus ciudadanos y estima que la versión completa esté disponible en 2020. Sin embargo, las restricciones de transporte, por ejemplo, ya han comenzado.

¿Vida digital después de la muerte?

Con Be right back arrancaba la segunda temporada y mostraba cómo una mujer hacía un robot de su pareja fallecida gracias a una tecnología que, en vida, había recogido su físico, personalidad y carácter a partir de todo lo que había compartido en redes sociales. Sin duda, una locura de la que estamos siendo testigos.

En Estados Unidos ya hay una emprendedora que ha creado Bina 48, un sofisticado robot que es un clon mental de su esposa, Bina Aspen, quien inspiró el proceso durante más de cien horas para recopilar sus recuerdos, sentimientos y creencias. Igual que ocurre en Black Mirror, este robot interactúa en base a recuerdos y valores de la persona, ya esté viva o muerta, y es capaz de establecer conversaciones.

Pero tampoco tenemos que irnos a este extremo. Existen varias redes sociales como In Memoriam o Biografield donde crear un recuerdo digital de aquellos que ya no están, o la app Etermine, que bajo el lema “Who wants to live forever?” crea avatares virtuales.

Abejas robots polinizadoras

Según palabras de Einstein, “al hombre sin las abejas le quedarían cuatro años de vida”. Black Mirror plantea esta extinción y la solución es su reemplazo con robots. Ante la noticia de la creciente muerte de las abejas en todo el mundo, la Universidad de Harvard ya creó hace cinco años un enjambre con 60 abejas mecánicas polanizadoras.

Grabar todo lo que vemos

The entire history of you centra su narrativa en unos implantes neuronales capaces de registrar, a través de los ojos, todo lo que vemos y oímos para luego proyectarlo en nuestras pupilas. Aunque parece imposible, gigantes de la tecnología ya están invirtiendo en este tipo de innovaciones y Samsung ya ha patentado unas lentillas inteligentes capaces de fotografías y grabar para recibir la información en nuestro smartphone.

De hecho, este es el avance tecnológico más deseado de todos los avances tecnológicos que plantea Black Mirror, según la encuesta que realizó la web YouGov a sus usuarios. Es curioso que el último en la lista es la red social que califica a las personas y que, sin embargo, es la tecnología más cercana a nuestra realidad.

Reforma legal y educativa, una necesidad inminente

Estos son solo algunos ejemplos, pero ya hay situaciones y hechos que demuestran que esta serie antológica es más real de lo que a algunos nos gustaría. Más allá de la anécdota de los parecidos razonables con la realidad, la tecnología plantea conflictos morales y, cuanto más avance, mayores serán también los dilemas.

Muchas de las profecías de esta entrega televisiva se cumplirán y la regulación debe estar preparada para ellas, pero también la educación, que debe preparar a las personas para que no solo no perdamos nuestros valores y creencias y empeoremos como individuos y sociedad, sino que ponga el acento en todas las competencias que son íntegramente humanas. No debemos olvidar que la tecnología es una creación del ser humano y debe estar al servicio de las personas.

Concluyo el post de con la brillante explicación que Charlie Brooker dio sobre el título de la serie a The Guardian: «Si la tecnología es una droga —y se siente como tal— entonces, ¿cuáles son los efectos secundarios? Esta área —entre el placer y el malestar— es donde Black Mirror está establecida. El espejo negro del título es lo que encontrará en cada pared, en cada escritorio, en la palma de cada mano: la pantalla fría y brillante de un televisor, un monitor, un teléfono inteligente».

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Luis Pardo Céspedes

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