Management y talento

Día Internacional de la Mujer. Cómo la tecnología reduce la brecha de género

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Hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer y términos como desigualdad de género o brecha salarial siguen ocupando, desgraciadamente, un papel protagonista en el debate social.

Cada vez se toman más medidas para alcanzar la igualdad. Por ejemplo, en Islandia las empresas están obligadas por ley a certificar que pagan por igual a hombres y mujeres y en Alemania las trabajadoras pueden conocer el salario de sus compañeros que realizan el mismo trabajo.

En España, según el estudio que publicó hace unos días Informa “Presencia de las mujeres en la empresa española”, tan sólo un 26 % de las empresas cumple la Ley de Igualdad, es decir, que cuenta con al menos un 40 % de representación femenina en sus consejos de administración. En las pequeñas empresas el porcentaje del 40 % no se alcanza en el 21 % de los casos, porcentaje que baja al 17 % en las medianas.

Un dato interesante es que la participación de la mujer se reduce cuando aumenta el tamaño de las empresas, aunque es precisamente a las grandes empresas a las que está dirigida dicha ley, con un cumplimiento del 11 %.

La tecnología, ¿un martillo contra el techo de cristal?

El techo de cristal está en boca de todos y se refiere a esa barrera invisible que las mujeres encuentran cuando tratan de abrirse paso en su carrera profesional e ir ascendiendo hacia puestos de mayor responsabilidad. Romper este techo de cristal es uno de los principales reclamos de hoy —y siempre —.

En un contexto en el que los avances tecnológicos cada vez son mayores y a más velocidad, ¿cómo usar estas nuevas tecnologías en pos de la igualdad de género? Compañías como Google ya están usando la innovación para luchar contra la brecha salarial.

Fuencisla Clemares, directora general del gigante tecnológico para España y Portugal, anunciaba el pasado mes de febrero que en Google los sueldos están propuestos por un algoritmo en el que el sexo del empleado o del potencial trabajador no es una de las variables. Las subidas salariales son propuestas a los jefes de equipo en función del puesto del profesional, su formación, sus objetivos y su evaluación. Así, la promoción profesional es una posibilidad objetiva, acabando con el techo de cristal.

Iniciativas basadas en la tecnología como la que ya utiliza Google son medios para conseguir un fin: la igualdad de género. Sin embargo, no podemos olvidar que la tecnología no lo es ni llega a todo y las nuevas herramientas no pueden hacer que perdamos nuestro lado más humano, cada vez más relevante en el mercado laboral. Un algoritmo carece de empatía y no es capaz de medir, por ejemplo, aspectos tan importantes como la actitud de los profesionales.

Los emprendedores, comprometidos con el empoderamiento de la mujer y la igualdad de género

Cada vez hay más empresas que ofrecen a las mujeres formas de mejorar y empoderar sus carreras profesionales poniendo al alcance de todos información sobre las prácticas de género que llevan a cabo las empresas, pudiendo así evaluar no sólo las empresas en las que trabajamos si no de las que consumimos productos y/o servicios.

Buy Up Index es un ejemplo de ello. Es una aplicación que analiza a las organizaciones con una metodología propia, permitiendo a los usuarios tomar decisiones de compra basadas en el compromiso demostrado de la empresa con la igualdad de género. Una forma fácil de ayudar a que el mundo sea un lugar más equitativo.

También hay empresas como ETF que ofrece a través de “She” estadísticas para invertir en las empresas mejor valoradas a la hora de promover el avance de las mujeres.

Son sólo dos ejemplos que demuestran que la responsabilidad social de las empresas es importante, determinando cada vez más con quién trabajamos, para quién trabajamos, dónde invertimos y dónde compramos. Debemos identificarnos con los valores de las compañías, y que promuevan la igualdad de género dentro y fuera es, para mí, clave.

En definitiva, acabar con la discriminación en general y por género en particular deber ser un objetivo y una responsabilidad de todos, más allá de algoritmos. La tecnología puede ser una herramienta de apoyo, un instrumento, pero lo que realmente importa son personas, equipos, empresas y una sociedad comprometida y con voluntad de cambio.

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Luis Pardo Céspedes

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