Digitalización, PYMES

Las “realidades mundanas” de las PYMES que cambiarían la agenda global y los debates del Foro de Davos

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PYMES y el Foro de Davos llevan sin verse las caras 47 años. Y parece que este año tampoco lo conseguirán. El mayor foro económico mundial arranca su 48 edición la semana que viene olvidando de nuevo a las pequeñas empresas, entidades que curiosamente representan más del 99 por ciento del tejido empresarial en España. Así lo expone Josep Tàpies cuando afirma  que “el mundo está hecho de PYMES”:  “los mismos datos se registran en Europa y Estados Unidos, donde la mayoría de empresas son microempresas o PYMES, y las grandes empresas son una minoría: representan un 0,5% del tejido empresarial europeo y un 0,65% del estadounidense”, concluye. O si se prefiere, dos de cada tres empleos a nivel global.

Algo sigue fallando en el debate económico global. Pero quizá el Foro de Davos no sea el único responsable de este desencuentro. Las grandes compañías, lideradas por un colectivo que representa menos del uno por ciento del tejido empresarial, monopolizan los foros y los debates globales no dando cabida a una multitud de pequeños y medianos empresarios que desviarían las líneas de discusión a asuntos más mundanos y absolutamente necesarios, como los obstáculos a la transformación digital o el exceso de impuestos y burocracia que sufren.

Sin embargo, es necesario elevar estas micro cuestiones a este olimpo de la macroeconomía, que tendrá su culmen en la preciosa ciudad suiza el próximo martes 23 de enero. ¿Por qué? Porque sólo así se conseguirá cumplir con el lema marcado para esta nueva edición del foro: “Crear un futuro común en un mundo fracturado”.

La burocracia y la obsolescencia tecnológica, trabas al crecimiento económico mundial

Son muchas las fisuras que agrietan el ecosistema económico. Nadie duda de la importancia de la lucha contra los efectos del cambio climático o la necesidad de controlar la inestabilidad de Oriente Medio. Pero hay algo que podemos empezar a cambiar desde ahora mismo: los obstáculos burocráticos y la obsolescencia tecnológica que hacen que las pequeñas empresas hayan perdido en lo que va de año más de 18 mil millones de euros en todo el mundo, según un estudio de SAGE.

En España la pérdida de tiempo en estas cuitas administrativas es flagrante. Mientras que nuestras pymes destinan 210 días a trámites, las irlandesas emplean 72. Multiplica esos días de diferencia por euros de salario y te sorprenderás.

Este caos administrativo genera grandes pérdidas no sólo de tiempo, sino también de dinero. Según este estudio, un aumento del 10,5 por ciento de la productividad en las pymes españolas supondría un incremento anual de 32.000 millones de euros en el PIB nacional. Un aumento del 2,8% que cobra una gran relevancia si lo comparamos con el 3,3% de incremento del PIB en 2016. ¿Este dato económico no es de importancia global? Si hiciéramos el ejercicio de sumar esta cantidad en todos los países, ¿A cuánto ascendería? Sage ha realizado este ejercicio con el Productivity tracker online que desde esta semana está midiendo el coste de la falta de productividad en 11 países entre los que destacan Francia, Estados Unidos Reino Unido, Alemania y España. Mira la cifra que da en tiempo real y piensa si ese dato económico no tiene una trascendencia vital para la economía global. Una suerte de efecto mariposa que si solventarámos tendría unos beneficios incalculables.

Las PYMES, ¿estarán representadas en el próximo Foro de Davos?

Resulta paradójico que a pesar de los increíbles avances tecnológicos del siglo XXI, los pequeños y medianos empresarios sigan agobiados por la administración innecesaria. Podemos enviar robots a Marte y fabricar automóviles sin conductor, pero aún no podemos liberar a los propietarios de pequeñas empresas de esos 210 días por año que gastan manualmente en declaraciones de impuestos, persiguiendo pagos y generando facturas.

Las tecnologías emergentes como inteligencia artificial, inteligencia colectiva y datos abiertos pueden jugar un papel importante a largo plazo para ayudar a reducir la administración. Pero no vayamos todavía a Marte y seamos realistas. El 96 por ciento de las pymes españolas tienen menos de diez empleados, así que nos bastaría con que nuestros legisladores apostaran por el desarrollo de la agenda digital y el e-Gobierno para que el frutero del barrio pudiera hacer sus gestiones desde el portátil de su hijo, en zapatillas y mientras ve el último partido de la liga. Y no que tenga que cerrar su negocio para ir a la cola del ministerio y encontrarse con el “Vuelva usted mañana”.

Hagamos que este sea el año en que finalmente rompamos el rompecabezas de la productividad, y demos a los propietarios de pequeñas empresas un valioso tiempo para que puedan continuar haciendo lo que realmente aman. Las PYMES estarán representadas y participarán en próximas ediciones del Foro de Davos. Esto es un hecho inevitable. Esperemos que sea el próximo año.

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Luis Pardo Céspedes

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