Gobierno

El jueves pasado el ministro de Economía Luis de Guindos presentó el Informe sobre la Estrategia de Crecimiento Empresarial en el Congreso de los Diputados. En la actualidad, la situación y el apoyo institucional a la pyme tiene que mejorar porque el tamaño medio de nuestras empresas es menor que en los principales países de la Unión Europea. Esta situación tiene un impacto negativo sobre la productividad de nuestra economía —las empresas más grandes son más productivas— y, por ello, el Gobierno ha anunciado un plan que favorecerá el crecimiento de la pyme, plan que incluye algunas de las medidas que desde Sage ya pedimos al Ejecutivo en 2015.

Los números apabullan y lo argumentan:

  • El número medio de trabajadores por empresa en España es de 4,7, cifra lejana a los 11,7 de Alemania o los 11 de Reino Unido.
  • El 95% de nuestro tejido empresarial lo componen microempresas (menos de 10 trabajadores);
  • las pequeñas y medianas (entre 10 y 250 trabajadores) son el 5% y las grandes representan, sólo, el 0,1%.
  • Las pymes aglutinan el 41% de los puestos de trabajo. Así es la radiografía de la empresa en España: empresas que no quieren crecer porque económicamente no les compensa pero, ¿cómo es posible que, en ocasiones, las pymes relacionen la palabra crecimiento con pérdidas?

En el post de la semana pasada analicé cuáles serían las cuatro medidas que fortalecerían a la pyme española y ayer el responsable de la cartera de Economía anunció que se trabajaría en tres de ellas: reducción de la presión fiscal, estimulación de la contratación y mejora del clima de negocios. Noticias así son las que hacen que trabajar por y para las pequeñas y medianas empresas sea tan satisfactorio y espero que a corto o medio plazo las pymes empiecen a crecer, favoreciendo así su internacionalización, su inversión en i+d y el consecuente aumento de salario de sus trabajadores.

Según la simulación realizada por el Gobierno en el informe, si el tejido empresarial en España fuera equivalente al de la media europea, el PIB crecería un 3,5%, un 7,5% si se pusiese a la altura de la estructura empresarial británica y un 6% de ser como Alemania. Estos datos demuestran que las pymes son las heroínas de la economía española y europea y que con las condiciones adecuadas podrían hacer crecer el producto interior bruto de nuestro país.

Las medidas del Gobierno para hacer crecer la PYME

Los umbrales en los que se mueven las empresas provocan que, en España, a partir de cierto tamaño a las pequeñas y medianas empresas económicamente no les compensa seguir creciendo. Esta situación en la que las empresas no quieren crecer es surrealista y produce un estancamiento de la economía y un tejido empresarial donde las micro y pequeñas empresas son protagonistas por las ventajas fiscales que supone serlo. ¿Qué propuestas ha anunciado De Guindos que se están barajando para acabar con el “efecto escalón” de los umbrales?

  • Estimular la contratación. Actualmente, los umbrales por número de trabajadores están situado entre 10, 50 y 250 empleados, que definen la micro, pequeña y mediana empresa, respectivamente. Estos umbrales van a ser eliminados, sustituidos o modificados, aunque todavía no han especificado cuál va a ser la medida.
  • Reducción de la presión fiscal. La definición del tamaño de la empresa por nivel de facturación tiene el mismo problema que el de por número de trabajadores: está muy escalonada y provoca el estancamiento del crecimiento de las pymes. Los umbrales actuales son 2, 6 y 10 millones de euros
  • Introducción de un nuevo umbral. Ya se hizo con la reforma del Impuesto de Sociedades cuando se reservó el tipo reducido exclusivamente a las empresas de nueva creación cuando antes estaba extendido también a pymes. El Gobierno, en este sentido, se ha referido a que el umbral del tamaño de la empresa vinculado al número de trabajadores o la facturación quizás no es el más adecuado y se debería definir otro como, por ejemplo, que la regulación se aplique si la empresa rebasa el umbral durante dos ejercicios seguidos, lo que denominan phase out. Quizás, la solución sea moderar esos umbrales.

Datos como los del barómetro Doing Business o el Eurobarómetro de la Comisión Europea indican que existe una percepción negativa sobre las facilidades de hacer negocios o abrir una empresa en España. Esta situación no se puede dar en pleno siglo XXI. En este sentido, Economía anunció su apuesta por mejorar el clima de negocios en nuestro país con la reforma de regulaciones mercantiles, concursales y fiscales.

Si se redujeran los costes de creación de empresas hasta cerrar la mitad de la brecha con los tres mejores países de la Unión Europea, se generarían ganancias significativas en el PIB. También el exceso de las cargas administrativas obstaculiza el crecimiento hasta tal punto que si se redujesen un 25% tendrían un impacto del 1,62% en el crecimiento de la Unión Europea. Además, una excesiva regulación puede afectar negativamente a la inversión ya que las cargas administrativas y otros costes regulatorios pueden elevar los costes de la inversión. Por ello, es urgente que España tome medidas para que su clima de negocios mejore

¿Realmente estas medidas harán crecer a la pyme?

Leyendo las últimas noticias sobre el tema que nos ocupa, di con un artículo de El Confidencial que mostraba la otra cara de la moneda. El plan de De Guindos se asienta sobre la base de que el tamaño de la empresa determina la productividad, pero ¿y si fuese la productividad la que determina el crecimiento de la pyme?

Si tomáramos como referencia el estudio del 2016 de Enrique Moral-Benito publicado por el Banco de España, las medidas no deberían ir orientadas a estimular el crecimiento de las pymes, sino a que éstas mejoren su productividad. En definitiva, la productividad es fuente de riqueza y la riqueza lleva implícito el crecimiento.

Hay peticiones que todavía se quedan en tintero y que son importantísimas. Desde el Gobierno se deben fomentar y apoyar nuevas vías de financiación y solventar las lagunas legales que existen en torno a, por ejemplo, el crowdfunding. El I+D+I es una de las asignaturas pendientes de España que el Gobierno. Dotar a las pymes de productos, tecnologías y métodos innovadores puede generar desarrollos con potencial para ser explotados comercialmente, convirtiéndose en una empresa con un valor añadido y diferencial que la haría competitiva en el mercado exterior, facilitando su internacionalización.

Lo anunciado por el Ejecutivo es, todavía, abstracto y hay estudios que evidencian que los esfuerzos deberían enfocarse en la productividad de las empresas. Sin embargo, espero que en un corto plazo las medidas se especifiquen y aprueben para que el crecimiento de nuestras pymes comience en 2018. Ya se sabe que “las cosas de palacio van despacio”, pero que el Gobierno haya tomado conciencia de que las condiciones fiscales de nuestras pymes deben cambiar para que estas crezcan de acuerdo a su potencial y no se autofrenen es, sin duda alguna, una buenísima noticia que he recibido con mucha satisfacción.

Estaremos pendientes de los avances. Ya sea desde la costa, la montaña o a la vuelta de las vacaciones.

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