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Los héroes anónimos de la economía europea

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Quiero comenzar este post haciendo referencia a un dicho popular que resume, a la perfección, la reflexión que me llevó a escribirlo: “vísteme despacio, que tengo prisa”. Se trata de una cita de origen incierto, atribuida a múltiples decisores y estrategas a lo largo de la historia, desde Napoleón hasta Carlos III o Fernando VII. Poco importa quién la pronunciara, la clave está en su mensaje.

Significa que la vía más rápida hacia el éxito pasa por tomarse el tiempo necesario para hacer las cosas bien. Trabajar conscientemente y apresurarse lentamente hacia la meta. Desde esta visión, analizar la situación de España se planteaba como una interesante reflexión para la que, lo primero que me llamó la atención, fueron los espectaculares datos de paro que se registraron en abril: ese mes tuvimos 118.923 desempleados menos y 175.495 afiliados más a la Seguridad Social. Un récord histórico que, según resaltaron periódicos económicos de fama internacional como Business Insider, demuestra que nuestro país está reduciendo el desempleo a un ritmo 2 veces más rápido de lo esperado.

También me llamó la atención que este descenso fuera ligado al denominado ‘Efecto Semana Santa’, capaz de generar trabajo en el sector Hostelero. Precisamente este año, el sector turístico ha cerrado sus mejores vacaciones de Semana Santa de los últimos 8 años. Otra vez las circunstancias actuando de salvavidas de la economía patria, generando empleo temporal que, a largo plazo, no sabe a nada. ¿Es este el modelo de creación de empleo que queremos? ¿Hacia dónde lleva el camino que tomamos para salir de la crisis?

Creo sinceramente en la necesidad de apostar por el empleo, pero por uno de calidad. Podemos sacarnos partido como destino turístico, pero debemos cimentar nuestra nueva economía sobre pilares más sólidos que aquellos que permitieron que ‘se cayera la casa’ cuando golpeó la recesión.

Esta es, precisamente, la apuesta decidida de la PYME en España. Pese a representar sólo el 0,6% del tejido empresarial, aportó casi la cuarta parte de la inversión total en I+D en España durante 2013, unos 1.700 millones de euros sobre los 6.900 millones totales que se destinaron a innovación, según el Informe Sage sobre el Impacto Económico Europeo 2015.

Para valorar este dato en su justa medida, hay que tener en cuenta que las PYMES europeas invirtieron 22.400 millones de euros en I+D durante 2013, un cifra importante, pero equivalente sólo al 15% de la inversión total de las empresas de estos países ese año en innovación. Las PYMES españolas, insisto porque es importante, aportaron el 24% de la inversión total que realizó el país en I+D.

Actuando como motor de la innovación tecnológica y del desarrollo –no en vano, el 56% de las pymes españolas realizaban actividades innovadoras en 2012 frente al 34% del conjunto de la economía–, ha sido sobre todo el esfuerzo de la pequeña y mediana empresa el que ha situado a España en el puesto 11 del ranking de países innovadores que incluye el citado estudio. Rezagados respecto a Europa sí, pero cercanos a los 10 mejores.

En generación de riquezas, el trabajo de la PYME es silencioso también, pero despunta. Durante 2014, aportó 74.000 millones de euros al Valor Añadido Bruto (VAB) de la economía y se prevé que, para 2019, contribuya con 82.000 millones. Son datos que se pueden consultar también en el Informe Sage sobre el Impacto Económico Europeo 2015.

Crear empleo para la PYME es prioridad. No hablamos sólo de cantidad, aunque dieron trabajo al 66% de los españoles en activo en 2014, según datos del Retrato de las PYME 2015, elaborado por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Hablamos sobre todo de calidad. El reto de estas compañías es revertir la tendencia hacia el empleo ‘low cost’ que comienza a echar raíces en España. Según el último Informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), España es el segundo país donde más bajó el salario mínimo tras la crisis. Esto no puede seguir así. Para cambiarlo trabaja la PYME como generadora de empleo de calidad y verdadera incubadora de talento. Como diría Jayne Archbold, CEO de Sage Enterprise Europa, las pymes son, sin lugar a dudas, “los héroes anónimos de la economía europea”.

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Luis Pardo Céspedes

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